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“El estándar de belleza es un dispositivo político”

Escrito por el 24 junio, 2020

‘Mujeres que no fueron tapa’ es un espacio desde donde se desarrollan actividades artísticas y activismo feminista apuntado a visibilizar los estereotipos de mujer que se construyen mediáticamente e intentar desnaturalizarlos.

Ese ‘hackeo’ (término que suelen utilizar) lo realizan a través de las redes sociales y de proyectos pedagógicos en los que invitan a los docentes a que lleve sus contenidos y actividades a las escuelas. Por último (y no menos importante) visibilizan a las mujeres que HACEN, creando espacios y contextos en los que puedan contar sus historias, experiencias y saberes.

Lala Paquinelli es la creadora de ‘Mujeres que no fueron tapa’ y charló con Barbi Corvalán al aire de #OktubreFM (89.1) acerca de la tarea que realizan y cómo ve hoy el rol que se le asigna a la mujer en los medios de comunicación, en especial en la televisión.

“El proyecto empezó en 2016 cuando hice una muestra en la que trabajé con revistas y sus tapas. Me pregunté qué modelo de mujer y qué sentidos se estaban construyendo, y cómo eso nos afecta”, relató Lala. Y continuó: “Cuando arranqué, empecé a preguntarme cuáles hubieran sido mis decisiones si yo hubiera crecido viendo mujeres que no ocupan un espacio por su apariencia física, que son visibles por lo que hacen y no por el rol social que se les asigna”.

‘Mujeres que no fueran tapa’ intenta mostrar cómo la cultura masiva (redes sociales y medios de comunicación) reproducen y construyen los estereotipos de género y los mandatos de belleza y cómo los mismos se van moldeando a través de estos dispositivos.

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Parte II Como dice Naomi Wolf, el Requisito de Belleza Profesional gana terreno, fomenta la discriminación y la competencia entre mujeres. Nos cosificá cada vez más, dejando afuera a las que no quieren, a las que no estamos dispuesta a convertirnos en cosas a las que aunque quisieran no podrían. Es un requisito que discrimina silenciosa y a la vez escandalosamente. ¿Cómo es la selección de presentadoras que hace el noticiero? ¿Cuales son sus criterios de selección? ¿Por qué los varones aparecen vestidos y tapados? ¿Cuales son las diferencias en las edades? Hasta ahora nos escandalizaba que las periodistas de la TV siempre tuvieran menos ropa que los varones, que siempre fueran delgadas y jóvenes, que todas fueran blancas. Bueno, todo siempre puede ser peor. El modelo además de sexista es racista y gordo odiante, todas las presentadoras son rubias y delgadas, idénticas entre si y están en ese noticiero por su apariencia. ¿O es que al casting no se presentaron periodistas que no tuvieran esas características físicas? ¿Cual es el criterio de formación profesional que exige el canal? A quienes intenten silenciarnos diciéndonos que no somos sororas les decimos que la sororidad no puede ser selectiva, sororidad no es empatizar con el opresor. No criticamos a quienes deciden dirigir sus esfuerzos vitales, económicos y físicos en encajar en un mandato de belleza para ser visibles aunque eso implique reproducir un modelo que oprime a miles. Es lo que nos enseñan desde niñas, salirse del modelo duele y es dificil. Criticamos a quienes toman la decisión de seguir construyendo un mensaje que dice que ser mujeres es solo eso. Nuestra sororidad va a ser siempre con las compañeras sin voz, con las obreras, las estudiantas, las negras, las villeras, las originarias, las invisibles, las gordas, las viejas, las que no encajamos en ese modelo, las que nos resistimos a ser valoradas como cosas, pedazos de carne para editar, las que creemos indispensable dejar de ser valoradas por nuestra apariencia, con todas ellas que no van a estar nunca al frente de un noticiero. Sororidad no es silencio.

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“Tratamos de hackear esta construcción o ficción que dice que el ideal de mujer o la mujer visible es blanca, delgada, de preferencia rubia y heterosexual, que aparece sexualizada, en general de pelo largo y lacio, desnuda o semidesnuda, hablando de su cuerpo, del amor heterosexual y romántico, y después el casamiento y la maternidad”, detalló en cuanto a las características del estereotipo de mujer vigente en este momento.  

Además, se refirió al nuevo discurso de la moda, con el auge de las llamadas modelos ‘plus size’: “Nos están diciendo ‘ahora somos inclusivxs’ y ‘la moda está cambiando’ que es una mentira. Llamar a un cuerpo diverso quiere decir que no hay diversidad, porque si hubiera cuerpos diversos no tendríamos que estar hablando, precisamente, de cuerpos diversos”. Y profundizó: “Quiere decir que hay homogeneidad por un lado y después hay algo que es diferente y así seguimos reproduciendo la gordofobia. Es siniestro decir que una persona de 60 kilos es plus size, ¿Qué quiere decir eso? Que es lo que se sale de la norma”.

En la misma línea, subrayó: “Así vamos construyendo una identidad donde la vergüenza, la angustia y la sensación de no encajar o de no ser suficientes nos va despolitizando y desempoderando: el mandato de belleza es un dispositivo muy importante para moldear la identidad de las mujeres. Lo que importa es que nuestro cuerpo encaje en ese modelito”.

Por otro lado, Lala se refirió al debate desatado entorno a la modelo Romina Malaspina, quien fue contratada para conducir un noticiero y asistió al mismo con un top con transparencias.

“Usar los cuerpos sexualizados para vender es una estrategia de marketing antiquísima que se llama cosificación, no tiene otro nombre”, y aclaró: “No hay pruritos morales acá. A mí no me molesta ver gente desnuda. Lo que me molesta y me parece que está mal es que lo único que tenga valor en la construcción de ser mujer es la apariencia, encarnando este modelo de belleza. No importan tus estudios ni tus ideas, lo que importa es que aparezcas en tetas porque atrae anunciantes y más gente que lo mire. La cosificación es violencia mediática y simbólica”.

Para completar, la activista dejó su reflexión: ¿Por qué identificamos que ser libres es hacer lo que quiere el patriarcado? Reproduciendo el modelo de esa esa mujer sexualizada, blanca y desnuda. Lo que estamos haciendo es dejando a fuera a mujeres, que son la inmensa mayoría, que no encarnan ese estándar de belleza excluyente. Lo que hacemos es reproducir ese modelo que dice que lo único que importa es nuestra apariencia y es el único valor que tenemos”, y cerró: “Es un individualismo feroz”.

Escuchá la entrevista completa a Lala Pasquinelli ↓


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