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Chanamamani: “La exotización también es racismo”

Escrito por el 5 junio, 2020

Chanamamani es Aymara de raíz, boliviana de origen, activista migrante marrona.

Actualmente forma parte de Identidad Marrón, un grupo de personas marrones unidas para debatir sobre el racismo estructural en Latinoamérica y buscar respuestas a ello.

De acuerdo a los datos del último Censo Nacional, del año 2010, en Argentina hay más de 950 mil personas que se autorreconocen como indígenas o descendiente de pueblos originarios. La provincia del Chaco tiene una de las comunidades más grandes del país, con grupos étnicos Qom, Wichí y Moqoit.

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Gustavo Cardinali es un conocido empresario de la ciudad bonaerense de Tandil, dueño de la empresa de transporte de cargas que lleva su apellido y de la hormigonera Markal. Este domingo, vecinos del country Sierras de Tandil donde vive alertaron que estaba violando las medidas de aislamiento y cuando la Policía lo interceptó, encontrando a la mujer que cumple tareas de empleo domestico en su baúl. Este nivel de deshumanización para evadir la ley, inclusive objetivando a personas que muchas veces ven vulnerados sus derechos por caprichos de sus empleadores nos parece mas que repudiable. En este tiempo de pandemia, con cuarentena obligatoria, las situaciones límite sacan lo peor de las personas. La situación de las empleadas domesticas no ha variado en mucho tiempo, la negación a sus derechos laborales, el tratamiento de estas en muchos casos como si fuesen cosas, la manipulación emocional son una constante, que vemos incrementada en esta época. No negamos que a veces las relaciones de empleada-empledorx son además relaciones que incluyen nexos de amistad, pero el problema es que las empleadas domesticas son unos de los grupos de trabajadoras en donde la regularización es mínima, se estima que existen alrededor 1.214.000 personas en personal doméstico no regularizada. Así también entendemos que es un empleo mayoritariamente compuesto por mujeres, racializadas, migrantes internas o externas, y muchas veces con estudios primarios o secundarios incompletos. Entendemos que es un sector frágil de la sociedad que debe ser protegido. Muchas veces son las empleadas domesticas las que le deben informar a sus empleadores de los aumentos que les corresponden, de las vacaciones, inclusive de que la cuarentena con goce de sueldo las cubre. Por el temor a perder el empleo que les da de comer a ellas y es el sostén de sus familias no reclaman sus derechos o ceden ante situaciones como las que pueden mostrar las notas, de esconderse en un baúl para ir a trabajar cama adentro en un country. Las empleadas domesticas tienen derecho a hacer cuarentena con goce de sueldo. #Racismo #cuarentena #CoronavirusArgentina #Coronavirus #quarantine

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Kris Alaniz, conversó con la activista, sobre racismo estructural, procesos migratorios, genocidio indígena y exotización.

“Hay una estructura colonial de lo que está bien y lo que está mal.
La exotización también es racismo. El racismo no hay que buscarlo afuera, está adentro y hay que reconocer que existe y reparar lo que se adeuda”.

Chanamamani, Aymara, activista migrante.
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“Una combinación de violencia policial y racismo, un cóctel fatal en los Estados Unidos de larga data”, dicen la mayorías de noticias en los diarios argentinos sobre el asesinato de George Floyd, marcando el racismo como una cuestión lejana. Entender el racismo como una cuestión universal es una de las premisas que más le conviene al progresismo, a la intelectualidad e inclusive a la política local. Pensar que los asesinatos racistas de mano de organismos estatales son lejanos, nos permite no ver que los asesinatos a personas marrones y racializadas que suceden en argentina son racismo, los diarios nacionales titulan sus muertes como gatillo fácil, solo casualidad, la violencia policial no se mezcla con el racismo acá, y esa negación no tiene color político. Racismo es algo que podemos ver en una realidad lejana pero mala palabra para nombrar en casa. Entender el problema en Argentina es ver que las balas apuntan más a los cuerpos marrones, a los descendientes de indígenas y campesinos que habitan en la urbanidad, a los pobres, a las personas que viven en las villas. Personas desaparecen en mano de la policía, personas mueren en mano de la policía. Y quienes ven esas noticias no ven colores de piel, ni tampoco ven racismo. Tal vez sea el momento de empezar a verlo. Camila Arjona, Walter Bulacio, Rafael Nahuel, Cristian Toledo, Facundo Ferreira, Luis espinoza, Carlos Abregu, Emanuel Ojeda, estos son los nombres de algunas personas asesinadas en manos de la policía por su clase social y su color de piel. ¿Cuánto vale la vida de esos "negros de mierda", el insulto predilecto de gran parte de la sociedad argentina que refiere a muchxs de nosotros, que hoy ya no están? ¿Cuando nos vamos a hacer cargo del racismo que carga Argentina como país que niega nuestra historia, se calla ante nuestros asesinatos y vive en constante discriminación hacia nuestras existencias? ¿Cuánto valen las vidas de las personas marrones e indígenas? Desde Identidad Marrón hacemos un llamado a cuestionar el racismo institucional, la violencia policial, el propio racismo y exigimos #JusticiaPorGeorgeFloyd y por todos los asesinatos racistas en mano del estado argentino.

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